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precauciones al introducir nuevos alimentos

La Organización Mundial de la Salud  recomienda que la lactancia materna se prolongue, al menos, hasta que el bebé cumpla los seis meses de vida.

A partir de ese momento debemos introducir de forma progresiva nuevos alimentos en su dieta, puesto que va a requerir más energía y nutrientes. Además sus funciones digestivas ya están más maduras. A continuación se señala cómo introducir nuevos alimentos en la dieta del bebé y cuáles son las precauciones que hay que tener en cuenta.

A medida que el bebé crece disminuye el número de tomas de pecho, de las seis u ocho veces al día que suele alimentarse al empezar la lactancia, pasará poco a poco a cuatro o cinco tomas en su segundo semestre de vida. Este cambio no debe comprometer el aporte total de leche que tiene que mantenerse por encima del medio litro al día en cualquier caso.

El aporte de agua en esta etapa es fundamental. Al introducir los alimentos sólidos el aporte de líquidos debe aumentar. Esto es especialmente importante en situaciones de enfermedad (como fiebre, diarreas) o durante estancias en tierra caliente.

La nueva comida, una a una

La forma habitual de introducir la alimentación complementaria es sustituir, una a una, las tomas de leche que recibe el lactante por papilla de cereales, fruta, puré de verdura... Es importante hacerlo con el intervalo suficiente para que  el bebé conozca y acepte los nuevos alimentos, así como para probar su tolerancia a los mismos antes de comenzar con uno nuevo. De este modo, se dará tiempo al organismo del bebé para adaptarse y a los adultos para identificar posibles alergias o intolerancias a alimentos específicos.

En este periodo, es muy importante, también, permitir que la cantidad de alimento que ingiera el bebé varíe de un día a otro, y de una semana a otra, según el apetito del niño.

Principales precauciones

Si la incorporación de los nuevos alimentos no se hace de manera adecuada, los bebés pueden desarrollar, entre otras cosas, anemia por consumo temprano de leche de vaca, intolerancia a la leche de vaca, intolerancia al gluten y alergias alimentarias.

Gluten:

En este periodo es de vital importancia la introducción tardía del gluten en la dieta (proteína presente en el trigo, centeno, avena, cebada y triticale, un híbrido de trigo, y centeno) para reducir el riesgo de celiaquía. De hecho, cuanto más tarde se produzca, más benigno y menos agresiva será la aparición de la enfermedad, si es que llegara a ocurrir. Los cereales que no contienen gluten son: arroz, maíz, mijo y sorgo.

Alimentos alergénicos 

Retrasar aquellos alimentos más alergénicos, como es el caso del huevo, el pescado o de algunas frutas (como la fresa o el durazno) a una edad en la que la permeabilidad intestinal es menor, ya que disminuyen las posibilidades de desarrollar una alergia alimentaria. En niños con antecedentes atópicos, nunca deben incorporarse estas comidas antes del año.

Cuidado con la sal y el azúcar

Es un error añadir sal a las preparaciones de alimentos. 

El bebé tiene unas necesidades de sodio inferiores a las de las personas adultas. De ahí que no sea preciso agregar sal, ya que el pequeño satisface las necesidades de dicho mineral a través del sodio que contienen los alimentos de forma natural. Por otro lado, el niño que se acostumbra a aceptar los platos bajos en sal disminuye la ingesta de la misma a lo largo de la vida.

También es una equivocación abusar del azúcar. 

Es preferible habituar al bebé a que coma productos lácteos y compotas en su estado natural, sin adición de edulcorantes. La introducción frecuente de sacarosa (azúcar común) hace que el pequeño se haga a los alimentos de sabor dulce. Y resulta que este azúcar es uno de los agentes responsables del desarrollo de la caries dental. Es muy común que lactantes y niños que reciben agua azucarada o jugos de fruta a la hora de acostarse desarrollen un tipo de caries que afecta a los dientes anteriores superiores y, a veces, posteriores inferiores. Además, el consumo excesivo de alimentos edulcorados desplaza la ingesta de otros más nutritivos, con el consiguiente desequilibrio nutricional.

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