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La silla de pensar como método para educar

Silla de pensar, time-out, tiempo fuera, rincón de pensar, irse a reflexionar…Este sistema de educar tiene muchos nombres pero es el mismo en todos los continentes, culturas y familias. Se utiliza cuando se considera que el niño no ha tenido una conducta adecuada y ha reaccionado ante determinada situación, invitándolo a «reflexionar» en la silla por unos minutos (se sugiere un determinado tiempo, según la edad). El niño debe estar solo y regresar cuando se haya calmado.

Experimentar para aprender

Los bebés y los niños en general experimentan y aprenden investigando, haciendo cosas y probando límites. Da igual la cultura, el status social, la raza, el lugar … Ellos siempre intentarán subirse a esa ventana, quitarle el juguete a otro niño, morder al hermanito o meter el dedo en el enchufe.  Los bebés no conocen los límites porque está en su naturaleza experimentar para aprender.  Somos los adultos los que tenemos marcar las pautas de lo que sí está bien o lo que no lo está. Pero, ¿cómo lo hacemos?...

¿Realmente sirve la silla de pensar?

Como todos los métodos educativos tiene sus defensores y sus detractores.

Opiniones en contra de la silla de pensar:

Los que están en contra de este sistema opinan que aunque parece algo menos violento que un castigo físico el principio es similar, pues  conlleva igualmente humillación, ignora los sentimientos del niño, no busca las causas que generaron el conflicto y les enseña a aislarse y huir del problema.

Con esta práctica el niño deja de comportarse ¨mal¨ a través de una enseñanza “causa-efecto”. Sostienen que en realidad no ha interiorizado a un nivel consciente, y de acuerdo a su nivel madurativo cerebral, que lo que hizo está mal o es inadecuado.


El mensaje que el niño percibe es: “Si hago algo que a mis padres o cuidadores no les parece adecuado, me dejan solo”. Enseña al niño a no expresarse, a buscar  maneras de volver a hacer lo mismo sin que lo cojan y en todo caso disminuye su  autoestima. El niño piensa cualquier cosa menos lo que nosotros pretendemos que piense.

Opiniones a favor de la silla de pensar:

Los que están a favor argumentan que es una formar de decirle a nuestro bebé que en una sociedad hay reglas y hay que cumplirlas. Les enseñamos a nuestros hijos que no pueden formar parte de ella si no las respetan.

El objetivo es que el niño sea consciente de lo que ha pasado y ofrecerle un espacio seguro en el que aprender a controlarse. La finalidad no es doblegar su voluntad ni que nos dé la razón para evitar un castigo. Es cierto que hay un grado de autoridad en enviar a alguien a pensar pero si se le envía de una manera tranquila y se le explica por qué se les mandó a reflexionar una vez pasado un tiempo prudencial (dependiendo de la edad del niño) no tiene por qué ser abusivo

Una vez que demuestre que puede seguir instrucciones sencillas y tiene periodos de atención más prolongados (es capaz de concentrarse en una actividad durante más tiempo), lo cual sucede hacia los 2 años de edad, estará listo usar sistemas de aprendizaje por reflexión.

 Los niños de 2 años aun nos necesitan para autoregularse por lo que sugieren métodos como el tapete de los abrazos donde nos sentaremos, abrimos los brazos y le daremos este tiempo de reflexión. Pasado este tiempo dialogaremos para proponerle una salida al conflicto. Así le dejamos claro que es su conducta lo que rechazamos, no a él

Hasta los 4 años no recomiendan usar la silla de pensar  pues esta es la edad a la que los niños son capaces de reflexionar sobre sus acciones y contener su impulsividad por si solos

Y tú… ¿Qué opinas al respecto?

Escríbenos un mail a [email protected] y cuéntanos como ayudas a tu bebé a respetar las normas y los límites.

 

 

 

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